#CubaHoyAnalisis
Rancho Veloz: el fin silencioso de la libreta y el avance del mercado.
Por Librado Linares
La decisión de desmantelar la sede municipal de comercio y gastronomía en Rancho Veloz y convertirla en viviendas no es un hecho aislado. Es el síntoma de un proceso más profundo: el desmontaje paulatino de las estructuras estatales que durante décadas sostuvieron la distribución de alimentos y bienes básicos. Veinte trabajadores quedaron sin empleo, y las tiendas del pueblo —excepto la destinada a productos esenciales como leche y pan— pasarán a manos privadas (TCP) bajo la aplicación de las 176 medidas.
Lo que antes parecía impensable hoy se materializa: la privatización parcial de servicios y la consolidación de un capitalismo de Estado que avanza sin pausa. La libreta de racionamiento, símbolo de la política de distribución igualitaria, se extingue poco a poco. No hubo un anuncio frontal de su eliminación, sino un desmantelamiento gradual, casi quirúrgico, que ha dejado a la población con la sensación de que el fin llegó sin que nadie lo declarara oficialmente.
El episodio con el primer secretario del PCC municipal, que evitó reunirse con los pobladores y prefirió hacerlo solo con dirigentes locales, refuerza la percepción de distancia entre las autoridades y la ciudadanía. La carpeta de dudas y demandas que los vecinos prepararon quedó sin destinatario, y el silencio oficial se convierte en otro signo de la transición: menos Estado visible, más mercado, y una población que siente que se le retira el piso bajo los pies.
Rancho Veloz es hoy un espejo de lo que ocurre en muchos rincones del país: un cambio de modelo que se impone sin debate abierto, con consecuencias sociales profundas y con la certeza de que lo que se pierde —la libreta, la seguridad mínima— no será reemplazado por nada equivalente.

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