#CubaHoyVoces
📖 "Cuba: La Revolución que Traicionó a su Pueblo"
Por: Omar Brito
El mito que se derrumbó
La frase de Silvio Rodríguez —“…cuando la revolución se venga abajo…”— encierra una ironía amarga: el proyecto que se presentó como redentor de los humildes terminó siendo su verdugo. Desde el instante en que Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la Revolución, se consumó una traición histórica. No fue un giro ideológico cualquiera, sino la confiscación de la confianza de un pueblo que había luchado por independencia y soberanía. Con esa declaración, se mancilló la memoria de los héroes y mártires de las guerras de independencia, que jamás imaginaron que su sacrificio sería utilizado para legitimar un régimen de control absoluto.
De promesa popular a empresa familiar
El discurso inicial —“por los humildes, con los humildes y para los humildes”— se convirtió en un eslogan vacío. La Revolución mutó en una empresa privada de una sola familia y su círculo de poder.
- La historia fue manipulada: se reescribió el pasado para justificar el presente.
- El presente fue secuestrado: la vida cotidiana quedó atrapada en la escasez, la censura y la represión.
- El futuro fue destruido: generaciones enteras crecieron sin horizontes de prosperidad ni libertad.
El pueblo, que debía ser protagonista, fue relegado a espectador de un teatro político donde la lealtad se mide en obediencia y silencio.
La traición a la soberanía
La Revolución no solo fracasó en lo económico y social, también usurpó el derecho fundamental de los cubanos: decidir su propio destino. La soberanía dejó de ser un atributo del pueblo para convertirse en propiedad de una élite que gobierna sin rendir cuentas. La nación fue hipotecada en alianzas internacionales que nunca beneficiaron al ciudadano común, sino que sirvieron para sostener el poder de la cúpula.
El costo humano
La traición revolucionaria se mide en:
- Exilio masivo: millones de cubanos obligados a buscar fuera lo que su tierra les negó.
- Represión sistemática: cárceles llenas de opositores, voces silenciadas, miedo como política de Estado.
- Pobreza estructural: un pueblo condenado a sobrevivir en la escasez mientras se le exige sacrificio eterno.
La libertad como horizonte
El análisis crítico no puede quedarse en la denuncia: debe señalar el camino. Cuba necesita recuperar lo que le fue arrebatado:
1. La soberanía popular: devolver al pueblo el derecho a decidir, sin tutelas ni imposiciones.
2. La verdad histórica: rescatar la memoria de los héroes y mártires, liberándola de la manipulación oficial.
3. La dignidad ciudadana: garantizar que cada cubano pueda vivir con libertad, prosperidad y justicia.
La Revolución que se proclamó eterna ya se derrumbó en lo moral y en lo político. Lo que queda es un aparato de poder que sobrevive a costa de la miseria de su pueblo. El verdadero desafío es que los cubanos asuman la libertad como proyecto colectivo, rompan con la complicidad impuesta y reconstruyan la nación sobre la base de la soberanía ciudadana.
La frase de Silvio Rodríguez, pensada como defensa del oficialismo, se convierte en profecía: cuando la Revolución se venga abajo, lo que emergerá no será el vacío, sino la oportunidad de que Cuba vuelva a ser libre.

Comentarios
Publicar un comentario