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⚡"La advertencia de la UNE: más apagones y una crisis sin solución"
Por: Juan Manuel Moreno
La advertencia de la Unión Eléctrica Nacional (UNE) sobre nuevos apagones entre septiembre y diciembre no es solo un aviso técnico: se interpreta como una amenaza velada y, al mismo tiempo, como una confesión de incapacidad. Los datos de los últimos dos años muestran que las roturas y los mantenimientos «programados» han dejado al país sometido a apagones de hasta 30 horas, con episodios de colapso total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
📉 Estadísticas recientes de los apagones.
Febrero de 2024: el 85 % del país quedó sin electricidad el 13 de febrero.
Marzo de 2024: se registraron apagones de hasta 18 horas diarias, principalmente debido a roturas en la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras y a la falta de combustible.
Octubre de 2024: fue uno de los peores meses de la crisis. Se registraron 722 horas con apagones programados de las 744 horas que tuvo el mes; solo quedaron 22 horas sin cortes, todas durante la madrugada. El 18 de octubre ocurrió un apagón nacional de 1,64 GW, equivalente aproximadamente a la mitad de la demanda del país.
Diciembre de 2024: ocurrió un apagón nacional entre el 4 y el 5 de diciembre, que afectó a miles de familias.
Septiembre de 2025: se produjeron cortes masivos los días 10 y 11 de septiembre, seguidos por otro apagón el 3 de diciembre.
Marzo de 2026: se produjo un nuevo colapso del SEN, sin que hasta el momento exista una solución definitiva.
⚠️ Interpretación política y social
La UNE habla de una «coincidencia» de roturas y mantenimientos, pero, en realidad, lo que describe es el colapso estructural del sistema eléctrico.
Los apagones prolongados, de más de 30 horas consecutivas en varias provincias, se han convertido en una «normalidad» impuesta.
El discurso oficial insiste en que el pueblo debe «entender» la situación y «ahorrar», cuando, en realidad, estamos ante una responsabilidad estatal incumplida.
La población enfrenta noches sin ventilación, hospitales sometidos a situaciones de riesgo y alimentos que terminan echándose a perder, mientras el régimen destina recursos a la represión en lugar de priorizar la recuperación y modernización de la infraestructura eléctrica.
🔎 Causas fundamentales
Seis décadas de corrupción y malversación: recursos que debieron destinarse a nuevas plantas, reparaciones y mantenimiento no han sido utilizados de manera eficiente.
Dependencia del combustible externo: la reducción de los envíos procedentes de países como Rusia y Venezuela ha agravado la crisis de generación eléctrica.
Infraestructura obsoleta: las termoeléctricas cuentan con una capacidad instalada de 1.825 MW, pero durante octubre de 2024 se registró un promedio de más de 487 MW fuera de servicio.
La advertencia de la UNE no es un simple comunicado técnico: es la confirmación de que el Estado ha perdido la capacidad de garantizar de manera estable un servicio básico.
Los apagones masivos son la consecuencia de años de deterioro, falta de inversión, mala gestión y negligencia en un sistema que necesita una transformación profunda.
Los apagones no son un problema que el pueblo deba «entender»: son una obligación que el Gobierno debe resolver.
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