#CubaHoyVoces
¿Utopía o distopía? Cuando el horizonte del poder no coincide con la realidad del pueblo cubano
Desde la Redacción CubaHoy
Durante una entrevista concedida del periodista Oliver Zamora Oria, al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, sobre cómo convencer a los cubanos de que es posible salir de la profunda crisis que atraviesa el país y mantener la esperanza de un futuro mejor.
Como parte de su respuesta, el mandatario recurrió a una conocida frase atribuida al cineasta argentino Fernando Birri y difundida por el escritor Eduardo Galeano:
"La utopía está en el horizonte. Caminas dos pasos y ella se aleja dos pasos. Caminas diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para caminar."
Díaz-Canel añadió que la esperanza cumple precisamente esa función: seguir avanzando, aun cuando el objetivo parezca distante.
Sin embargo, esa respuesta ha generado críticas y cuestionamientos entre numerosos cubanos, quienes consideran que, después de años de promesas incumplidas y de un deterioro constante de las condiciones de vida, apelar a la utopía resulta insuficiente frente a una realidad marcada por la escasez, los apagones, la inflación y el éxodo masivo.
¿Qué es una utopía?
Una utopía es la representación de una sociedad ideal, donde predominan la justicia, la prosperidad, la igualdad y el bienestar colectivo. Se trata de un modelo perfecto que inspira a avanzar, aunque muchos lo consideran imposible de alcanzar plenamente.
En términos filosóficos, la utopía funciona como un horizonte: un ideal que orienta el camino, aunque nunca se llegue completamente a él.
¿Qué es una distopía?
La distopía representa exactamente lo contrario. Describe una sociedad donde predominan la opresión, el control excesivo del poder, la falta de libertades, la pobreza, el deterioro institucional y la pérdida de derechos fundamentales.
En las obras de ficción, las distopías muestran gobiernos que concentran el poder mientras la población enfrenta condiciones de vida cada vez más difíciles. En el debate político y social, el término también se utiliza para describir realidades que muchos consideran alejadas del bienestar y la prosperidad.
Entre el discurso y la realidad
La pregunta formulada por Oliver Zamora Oria no buscaba una definición filosófica. Planteaba una inquietud concreta: cómo recuperar la confianza de una población que enfrenta diariamente apagones prolongados, escasez de alimentos y medicamentos, problemas con el abastecimiento de agua, bajos salarios, inflación y una emigración que ha separado a cientos de miles de familias.
En ese contexto, responder con una reflexión sobre la utopía puede interpretarse de maneras muy distintas.
Para algunos, representa un llamado a no perder la esperanza. Para otros, constituye una respuesta desconectada de la urgencia de los problemas cotidianos.
La percepción de una parte de la sociedad
Una parte de la ciudadanía expresa, tanto dentro como fuera de la isla, que ya no siente que vive encaminándose hacia una utopía. Por el contrario, considera que experimenta una realidad más cercana a una distopía: una sociedad donde las dificultades materiales aumentan, las expectativas disminuyen y el futuro resulta incierto.
Esa percepción se refleja en las constantes protestas por los apagones, en las denuncias sobre el deterioro de los servicios públicos y en la decisión de miles de cubanos de abandonar el país buscando oportunidades que consideran inalcanzables dentro de Cuba.
Desde esa perspectiva, algunos ciudadanos interpretaron las palabras del presidente como una muestra de desconexión con la realidad que enfrenta la población e incluso afirmaron sentirse objeto de burla al escuchar que la solución pasa por seguir caminando hacia un horizonte que, según la propia metáfora utilizada, nunca termina de alcanzarse.
La esperanza necesita resultados
Toda sociedad necesita esperanza. Sin embargo, la esperanza suele fortalecerse cuando va acompañada de resultados tangibles, políticas eficaces y mejoras perceptibles en la vida cotidiana.
Cuando el discurso oficial insiste en un futuro mejor mientras las condiciones materiales continúan deteriorándose, la distancia entre las palabras y la realidad tiende a ampliarse.
Quizás la mayor interrogante que dejó la entrevista no sea qué significa la utopía, sino cuánto tiempo puede una nación seguir caminando hacia un horizonte que parece alejarse constantemente mientras millones de personas sienten que su presente se vuelve cada vez más difícil.
Porque, para muchos cubanos, el debate ya no gira en torno a una utopía inalcanzable, sino a una realidad que perciben cada vez más cercana a una distopía.

Comentarios
Publicar un comentario