#CubaHoyAnalisis
El 26 de julio: ¿Qué se conmemora realmente?
En 1953, cuando Fidel Castro concibe el catastrófico, mal planificado y peor ejecutado asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, la situación económica de la República constituía la imagen concreta de la utopía surrealista de Díaz-Canel: cero deuda externa; peso cubano con tasa de 1 × 1 con el dólar de EE. UU.; 260 mil emigrados residentes en Cuba; cada cubano, de cualquier edad o sexo, ponía sobre barco una tonelada de azúcar anualmente, producía un quintal de arroz y poseía una vaca completa. Cuba solo importaba alimentos exóticos y no producibles en nuestros suelos y clima. Diez años más tarde, al establecerse la libreta de abastecimiento, gorda y nutrida entonces, todos los productos en ella contemplados aún se producían en territorio nacional.
Revisando la prensa (18 periódicos nacionales, 76 en provincias y municipios, además de revistas y otros medios especializados), sorprende el vivo debate económico de entonces. Desde los antecesores de los actuales influencers, que opinan de todo sin saber nada y solo dotados de un fino olfato para el brete y el chanchullo, hasta figuras como José Pardo Llada, de acento enfático y voz engolada (como el Bernardo Espinosa de hoy).
Pero el debate lo encabezaban verdaderos genios (y no es broma), como Felipe Pazos, presidente del Banco Nacional; Rufo López Fresquet, presidente del Banco de Fomento Agrícola e Industrial (BANFAIC); o el cerebro detrás del Diferencial Azucarero (tema que merece comentario aparte), el hombre que más sabía del mercado azucarero mundial: Jacinto Torras.
Estas realidades se expresan en los siguientes dos gráficos, de elaboración propia a partir de los listados anuales publicados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD):
Crecimiento del PIB durante la República (1902–1958).
Lugar de Cuba en el Índice de Desarrollo Humano (IDH), desde 1958 hasta 2024.


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