#CubaHoyActualidad
🪅 Consejos baldíos
Para aconsejar a alguien o evaluar su conducta, primero debes saber qué quiere ese alguien. Dicho en cubano: si ves a un hombre recostado a un poste, antes de calificar su accionar averigua si lo está aguantando o tratando de tumbar.
Lo anterior viene a la mente cuando se ve a reputados profesionales de la economía publicando recetas al régimen para resolver determinados problemas del país. O, más recientemente, cuando Díaz-Canel menciona a varios profesionales de indudable calificación como “consejeros” en la redacción de las 176 medidas. O, aun más recientemente, cuando un grupo de reconocidos especialistas de la ciencia económica anuncia que elabora un recetario de medidas de forma independiente.
¿De veras cree alguien que quienes cuentan con profesionales capaces de manejar miles de millones de dólares estadounidenses, ejecutar complejísimas inversiones en un tiempo relativamente breve comparado con lo común en Cuba durante los últimos 67 años, administrar decenas o cientos de empresas offshore regadas por todo el mundo y atender hasta la última necesidad o capricho de un clan familiar, como lo hace el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), desconocen los problemas de Cuba y sus posibles soluciones? ¿De veras?
La no ejecución del conocido crédito ruso para el Sistema Electroenergético Nacional, otorgado en 2015 y cancelado en 2019 por no aportar Cuba los 10 millones de dólares iniciales, según explicaba una funcionaria, plantea una pregunta inevitable: ¿no existía el dinero o alguien decidió que era más importante invertirlo en hoteles?
Ese hotel, hoy propiedad del Estado cubano, está vacío y no resulta rentable. Pero en una Cuba futura será un codiciado caramelo dentro de la piñata que presumiblemente se romperá junto con el nonagenario General de Ejército.
La respuesta parece evidente: quienes deciden en Cuba no tienen como objetivo la solución de los apagones, la escasez, la inflación o la devaluación de la moneda nacional. Y cuando digo quienes deciden, no me refiero a la fachada destinada a recibir los golpes: Díaz-Canel y su equipo; ni siquiera a Raúl Castro, con su evidente deterioro físico.
Me refiero a quienes esperan pacientemente para entrar en la rebatiña de la piñata.

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